LOS COMANDANTES

Ya esta a la venta en San Pedr Sula la nueva edición
Los comandantes


El enfrentamiento durante más de tres décadas (1960-1990), entre subversivos y fuerzas de seguridad, sembró en todos los países latinoamericanos un escenario de muerte que prácticamente cercenó las aspiraciones legítimas de la sociedad. La enemistad infundada entre guerrilleros y militares dio como resultado un pacto a la inversa cuyo lema parecía ser no dejar rastros entre unos y otros. Esta guerra fría que, a la vez, era guerra sucia, tuvo sus protagonistas y anti héroes, muchos perdieron la vida creyendo que así ganaban la gloria, y otros perdieron el juicio pensando que se trataba de una hazaña patriótica. Este libro nos demuestra, desde la óptica de un ex militar hondureño, que la contienda política-ideológica se tornó sangrienta debido al sectarismo de los bloques contendientes al emplear formas de lucha erróneas. Por fortuna, los nuevos acuerdos democráticos, parecen mejor alternativa que derramar la sangre en el vacío, y como dice Mario Berríos, en su obra Los comandantes: “algo de paz entregamos a las futuras generaciones, de aquel tiempo a este, poco espacio queda para los corruptos en las fuerzas de seguridad y esferas del gobierno, y muchas amenazas han desaparecido”.

FORJADOR DE SUEÑOS

Este libro puede leerse con la misma  amenidad de una novela. Su autor, el periodista Luis Alonso Gómez, concentra en sus páginas toda una vida dedicada a las letras prontas y rápidas, cuales son las de la entrevista y el reportaje, y a las de mayor intensidad, como las del relato, el cuento y la descripción de la cultura popular.
FORJADOR DE SUEÑOS se abre con una interesante biografía plena de peligros, fe y vigor, particularmente en el relato del golpe de Estado de 1963, cuando Luis Alonso Gómez forja su carácter. Posteriormente lo vemos ingresar a las páginas de Diario La Tribuna, donde extiende las alas del intelecto para abarcar diversidad de temas, si bien todos ellos asentados en principios de ética y preocupación social: lo que fue la presencia de la contrarrevolución nicaragüense en el Oriente de Honduras, los peligros de la guerra, los mitos y las leyendas del folclore, la tragedia -y resurrección- de su querido pueblo Morolica, reportajes, cuentos, semblanzas de obreros y personas célebres, columnas periodísticas, gente del pueblo y políticos, escritores y poetas, la gama polifacética de la nacionalidad.
FORJADOR DE SUEÑOS es obra llamada al disfrute del lector y a su motivación espiritual, ya que en el fondo expone un ejemplo de superación, particularmente en una Honduras rural y constantemente conflictiva donde, sin embargo, jamás decae la esperanza.
Pues como sentencia el autor mismo: “los obstáculos son siempre parte del ejercicio diario del éxito”.

MAGOS MAYAS MONJES COPÁN

JULIO ESCOTO

El gobernante maya Yax Pasah (Madrugada) retorna en este nueva novela de Julio Escoto para enfrentar un golpe de Estado que organizan las clases pudientes de comerciantes del reino de Copán, asociados con las castas religiosas, entre ellos el máximo sacerdote Espita Azul...
Las coincidencias con el presente invitan a dudar si esto es simple ficción o posible realidad... Obra de intriga casi policíaca, ambientada en el año 800 de la antigua ciudad de los Mayas de Copán. Imaginada con
dominio de la escritura narrativa, —pero amparada
en exhaustiva investigación—su desarrollo y súbito desenlace la convierten en una pequeña muestra del
arte de novelar.
En “Magos Mayas Monjes Copán” un soberano
escucha la revelación de que los dioses lo convocan a pronta muerte, por lo que se le eleva y recluye en palacio para que prepare u encuentro con el más allá.
Pero una fugaz duda obre lo injusto de esa Palabra sacra impulsa oda una cadena de acontecimientos que se desenvuelve sin tregua y que conduce a un imaginario no exento, sin embargo, de cierta y ambiciosa posibilidad histórica.

Julio Escoto es Premio Nacional de Literatura y Premio “Gabriel Miró” de España, entre varios otros. Sus más recientes novelas son “Rey del albor. Madrugada” y “El génesis en Santa Cariba”.

Glifo de Yax Pasah Chan Yoaat, gobernante entre 763 y 820 d. C.

Ilustración portada: origen Maya desconocido. lustración contraportada: Catherwood.

COMENTARIO ANA  MARIA ALEMAN Ha sido para mí un placer leer en un par de días la última novela de Julio Escoto: Magos Mayas Monjes Copán. Es una historia basada en algunos hechos históricos, producto de una investigación exhaustiva, pero principalmente de esa infinita imaginación, que como fuente luminosa bendice a nuestro amigo Julio. Se trata de un trabajo de orfebrería literaria de gran belleza combinado con un lenguaje poético lleno de símbolos y metáforas. Nos pinta una civilización ya en decadencia pero venerando siempre la naturaleza y sus leyes, donde existe la comunión del ser humano con sus astros, sus dioses y la aceptación absoluta de sus designios. Además sus ritos de adivinación, vaticinios, comunicación con los muertos, intuición, el poder y el hechizo de la palabra, habilidades que hemos ido perdiendo los humanos, nos introducen a un mundo encantado donde vislumbramos con detalles increíbles imágenes y vivencias de nuestros antepasados. La historia narra el cautiverio del gobernante maya Yax Pasah (Madrugada) por una confabulación de los sacerdotes, comerciantes y príncipes jóvenes, quienes invocando la voluntad divina planean su muerte. En las horas previas al día fatal, Yax Pasah en un estado de angustia y de conflicto con sus creencias religiosas, analiza su vida y la de su imperio en un tono nostálgico y poético, análisis que haría cualquier ser humano en nuestros tiempos al sentirse próximo a la muerte. Es una novela llena de intrigas políticas como las que en la vida real se ven en cualquier parte del mundo, con una visión filosófica y mística de las cosas, pero donde igual que hoy proliferan la violencia y la injusticia. Para mí leer este libro fue una experiencia atávica, me sentí hechizada por la historia y por ese maravilloso mundo de los Mayas del cual descendemos y confirmar una vez más que como humanos, aunque hayan pasado muchos siglos, estamos hechos de la misma materia, buscamos eternamente el significado de nuestras vidas y de nuestra muerte.

MADRUGADA

por Fausto Leonardo Henríquez
Julio Escoto ha escrito “Madrugada”, una novela de largo aliento con sabor histórico. En esta pausada obra el lector va a encontrar a personajes con vida propia, surgidos de la imaginación o asociados a hechos y momentos de la historia centroamericana antigua y contemporánea.

El narrador pone en boca de algunos de sus personajes el discurso de la identidad catracha y el ideal inalcanzable de lo que somos y podríamos ser como pueblo. “Madrugada” se remonta a los tiempos de la emancipación de los indígenas y de los esclavos negros. Pero no se queda ahí, sino que regresa a los tiempos de la guerrilla y Los Contra, época en la cual, como todos recordaremos, sucedieron numerosos episodios de intriga, oscurantismo, miedos y tragedias lamentables.
Hay capítulos en “Madrugada” que recrean la vida y la época en que los esclavos indígenas y negros –para mí lo mejor logrado por Escoto- que abstraen los modos y costumbres de siglos anteriores, transportando al lector al mundo de la memoria del pasado, es decir, a reconstruir la historia para redescubrir su identidad. Una de las claves de lectura de la obra que podría dar mucho de sí en una tesis.
Los personajes de ficción actúan de tal suerte que nos sorprenden a lo largo y ancho de sus enjundiosos capítulos. En los tramos en los que el narrador zurce una descripción panorámica, alcanza verdaderos hitos de la imaginación, instantes en que las palabras se vuelven bellas.
Al término de mi lectura de “Madrugada” –esto no es un juicio crítico, sino un comentario de lector- concluyo que la novela es un texto sólido y de un gran alcance a nivel de composición. El despliegue fictivo es epopéyico, al grado de que el desarrollo de la obra, su densidad y extensión, requiere de una vasta pericia y dominio del género.
“Madrugada” es una novela con genialidad narrativa y de hallazgos poéticos brillantes. Hay tramos, para mi gusto y goce en la lectura, de mucha fruición y espontaneidad que pueden ser considerados sin ambages a la altura universal del idioma de Cervantes.
En mi opinión, “Madrugada” requiere de lectores iniciados, amigos de los libros y del entretenimiento y de la buena lectura, así como de los viajes de la imaginación. A la pregunta de ¿qué es “Madrugada”? hay que decir que la respuesta no se da, se halla leyendo la obra.

JUVENTUD Y SExUALIDAD


MARIA DEL CARMEN SAUCEDA

SEMEN DE JESUS OBRA COSTUMBRISTA NO RELIGIOSA


 OPINIONES SOBRE SEMEN DE JESUS

 Raúl Bonilla Velásquez con su obra Semen de Jesús nos presenta aspectos de la vida real, como ser la traición, envuelto en un mundo mítico. Semen de Jesús, es una de las mejores obras de los últimos tiempos. Una novela que por excelencia despierta el interés de los lectores, manteniéndolos motivados a culminar su lectura. Excito a la comunidad nacional e internacional a participar en la lectura de esta bella obra de este talentoso escritor.
     Regina Isabel Olay.
Lic. En lingüística, Universidad  Pedagógica Nacional(UPN) y maestría  Universidad Nacional Autónoma  de Honduras (UNAH).

Semen de Jesús, una verdadera obra literaria. Abra Semen de Jesús y disfrute de la enorme calidad del escritor Raúl Bonilla Velásquez. Semen de Jesús, una estampa cotidiana contada con extraordinaria calidad. Semen de Jesús, un corazón desnudo lleno de enseñanza.
Concepción Gómez
Lic. en lingüística.
   
Semen de Jesús: obra narrativa que nos presenta un tipo de violencia familiar rara vez denunciada. Es un  texto que nos permite reflexionar sobre la pérdida de valores en nuestra sociedad.
Yadira Hernández
Lic. en lingüística.

El uso del lenguaje coloquial abundante, el escenario, personajes y argumento verosímiles, más el sentido del humor que posee, hace de Semen de Jesús una gran obra, puesto que logra penetrar en la conciencia del lector y mantener su atención de principio a fin; cumpliendo de esta manera su función literaria: entretener y deleitar a la vez.
Eloida Meléndez Moreno. 
Lic. en lingüística.      

MORAZÁN MARCHA A BATALLAR DEDE LA MUERTE

Culturales... Culturales...Culturales...
“El General Morazán marcha a batallar desde la muerte”, novela de Julio Escoto originalmente publicada en 1992 y que ha sido reimpresa varias veces con un tiraje acumulado de 60 mil ejemplares, acaba de sumar otro más en Caracas, Venezuela, donde el Ministerio de Educación, teniendo como representante de patrimonio al embajador German Espinal, contrató con las editoriales Monte Ávila y El Perro y la Rana cinco mil copias de la obra destinadas a la academia, universidades y público en general. Bajo el esquema de subsidios culturales que maneja aquel gobierno, el libro se ofrece a los lectores al precio de 2.5 Bolívares, equivalente a veinte Lempiras.
 A fines de 2009 Escoto lanzó en San Pedro Sula su más reciente producción narrativa, “Magos Mayas Monjes Copán”, que los comentaristas opinan es obra de inclinación metafísica y que aparece precisamente cuando para 2012 se anuncia el supuesto vaticinio maya de cambio del mundo. En la noche de presentación pública el catedrático universitario Omar Pinto señaló que en “Magos… el autor consigue que el lector reproduzca en su imaginación espacios y lugares por todos conocidos pero teñidos, en esta ocasión, de fuerte carga dramática… un estilo trepidante que narra de Yax-Pasah momentos de gran intensidad emocional y cuyo destino queda marcado para siempre.
 Sumado a esos logros, en Mayo pasado el Editor Fernando Aparicio, de Central Impresora, sentó un record cultural al producir una versión de lujo del libro “Bajo el Almendro, Junto al Volcán”, la cual se vende localmente y por internet al equivalente de US. 250 dólares. La misma, de formato coffee-table book, es bilingüe (español-inglés) y llega ilustrada con 20 dibujos exclusivos del acuarelista Pito Pérez, pinturas que además de ser impresas en el cuerpo del libro se reproducen separadamente en papel Goya, para enmarcar. Los primeros clientes de esta exquisita edición fueron los ministros y funcionarios de relaciones exteriores de América que asistieron a la reunión de OEA en San Pedro Sula, para cada uno de los cuales fue adquirido un ejemplar. En Abril previo, y en el teatro Francisco Saybe, Damario Reyes ofreció un montaje escénico de ese mismo libro, con sumo éxito de crítica y público.
 “Magos Mayas Monjes Copán” fue escrita hace dos años pero curiosamente en ella Escoto narra un golpe de Estado que se fragua contra Yax Pasah (Madrugada), decimosexto gobernante de Copán. Quienes se conjuran para el evento son los sacerdotes del templo mayor de la ciudad y ciertos comerciantes, los que exigen al rey les permita talar más bosques cercanos, así como ocupar las tierras céntricas de la urbe, que aseguran les pertenecen por tradición. El fondo histórico es verosímil pues sus parámetros fueron adaptados de un ensayo científico divulgado por William Fash y Ricardo Agurcia en el volumen “Visión del Pasado Maya” (1997), si bien la trama de literatura es ficticia y de fuertes imágenes cinematográficas, especialmente en el final, así como de semejanza con el presente.
 Metromedia de Tegucigalpa ha programado la presentación de “Magos Mayas Monjes Copán” para Febrero. UNITEC y Universidad Católica ya la han aprobado como lectura semestral. 

Mario Berrios



En la obra Los Pájaros de Belén, se llega a tener la impresión de estar ante una novela policíaca. Pareciera, en determinado momento, que se confundieran ficción con realidad. Pero no. Es un auténtico testimonio de la podredumbre de los actores y entes encargados de impartir justicia en nuestra sociedad y, a la vez, un reflejo de la dignidad y la virtud del agente investigador y el juez que aún en el fango, no se contaminan: florecen.
Es un relato de historia real, de búsqueda, de sobresalto, de persecución, de golpe tras golpe al bajo mundo, de reveses y éxitos de la policía, de destrucción y de muerte de la más peligrosa banda de secuestradores de la que haya operado jamás en Honduras, la tristemente célebre pandilla de los siete hermanos Bustillo Padilla.
Los Pájaros de Belén es un dedo en la llaga. Señala méritos y virtudes. Devela el rostro de corruptos y corruptores. Pone a cada quién en su lugar. Registra cobardías debilidades y picardías de los que en su momento doblaron la columna ante el crimen organizado. El libro consigna la audacia de los hombres y mujeres auténticos, de alta moral, de esos que no flaquearon ni flaquean nunca ante el fajo de billetes bajo la mesa o ante el temor de una arma matrera en su sien.

Los comandantes
El enfrentamiento durante más de tres décadas (1960-1990), entre subversivos y fuerzas de seguridad, sembró en todos los países latinoamericanos un escenario de muerte que prácticamente cercenó las aspiraciones legítimas de la sociedad. La enemistad infundada entre guerrilleros y militares dio como resultado un pacto a la inversa cuyo lema parecía ser no dejar rastros entre unos y otros. Esta guerra fría que, a la vez, era guerra sucia, tuvo sus protagonistas y anti héroes, muchos perdieron la vida creyendo que así ganaban la gloria, y otros perdieron el juicio pensando que se trataba de una hazaña patriótica. Este libro nos demuestra, desde la óptica de un ex militar hondureño, que la contienda política-ideológica se tornó sangrienta debido al sectarismo de los bloques contendientes al emplear formas de lucha erróneas. Por fortuna, los nuevos acuerdos democráticos, parecen mejor alternativa que derramar la sangre en el vacío, y como dice Mario Berríos, en su obra Los comandantes: “algo de paz entregamos a las futuras generaciones, de aquel tiempo a este, poco espacio queda para los corruptos en las fuerzas de seguridad y esferas del gobierno, y muchas amenazas han desaparecido”.


Un payaso en el delito
La presente obra constituye un verdadero y auténtico relato de la génesis y ocaso de un delincuente, su virulenta vida matrimonial con el delito; es una tenaz búsqueda de las condiciones generadoras del mal y del bien. Es esta una obra llena de las aventuras, el ingenio y la energía de una persona que intenta lograr la realización de su vida haciéndolo de la peor manera: con el delito a sus espaldas.
Un camino que inobjetablemente conduce por el túnel de la desgracia. Un largo y tortuoso pasillo hacia el desprecio y la infelicidad, hasta donde, incluso, se pierde el amor, la fidelidad y el respeto de sus seres amados: amigos, padre, madre y hasta de los hijos.
¿Es la institución de la familia protegida debidamente por el Estado? ¿Es la educación pública accesible y adecuada para todos los ciudadanos?. ¿ Están debidamente capacitados los miembros de las instituciones responsables de impartir justicia? ¿Proporcionan los padres el cuidado y la catadura moral necesaria a los hijos desde la infancia?. ¿ Es el hombre bueno y se hace malo? ¿Es el hombre malo y a ratos bueno? Conozca esta historia y juzgue las posibles causas y respuestas a estas interrogantes. Conozca este personaje producto de nuestra "suciedad" que pretendió una vida mejor. Un guasón que repitió incansablemente las acciones más aborrecidas: el mal al prójimo. Que usó su extraordinario ingenio para la maldad y no para el bien.
Es su historia una paradoja. A veces haciendo el mal y a ratos; el bien......Sus aventuras, humor, picardía, erotismo cómico y sus delitos finalmente le llevaron al exacto espacio que se merecía en las prisiones; una celda y también su propia condena y posterior arrepentimiento.
Inicia su vida siendo un hijo abandonado a la suerte por su madre luego de una tortuosa relación con un hombre que la engaña y la maltrata. Su vida de pequeño transcurrió entre las miserias de un lugar y de su putativa madre que poco o nada podía darle. Nunca pudo tener ninguna comodidad y los juguetes que miraba en otros niños fueron siempre una utopía, un sueño que nunca vería hecho realidad. Siempre fue sumiso con su madre y se tragó - como alimento - día a día los insultos y castigos de su "progenitora". Desde su infancia trabajó incansablemente para ganarse el sustento diario y también para darle un poco de satisfacción a su familia. Hizo reír y gozar a cuanta persona tuvo en su camino y aún conserva la atracción por hacer feliz a sus semejantes. Aprendió desde su puerilidad - que en la escuela de la calle - y para sobrevivir en la selva de este mundo se requiere de mucho trabajo y sacrificio; pero también de ciertas acciones que a veces son imperiosas para mantenerse con vida: matar si es necesario.
Sus aventuras le llevaron por diferentes batallones y por último a la unidad élite del ejército de Honduras, las gloriosas Fuerzas Especiales, donde, luego de participaciones intrépidas, dejó una huella de héroe deformado y alumno descarriado ya que utilizó los conocimientos adquiridos para hacer el mal y no para el bien.
Los episodios delictivos lo arrastraron en una cadena de ilícitos por toda Centroamérica, especialmente en El Salvador y Honduras, países donde burló la justicia incesantemente con la complicidad de muchas autoridades militares, policiales, judiciales y empresarios. Acaparó liderazgo en toda banda delictiva a la que se unía, especialmente las que se dedicaban al robo de vehículos, asaltos, tráfico de armas y hasta degradarse vertiginosamente involucrándose en fechorías de drogas. Rápidamente formó sus propios grupos de acción ilícita hasta en el interior de los presidios en donde encantaba a todos los presentes y logró la solidaridad y aceptación de sus compañeros con sus actuaciones artísticas ante el asombro de la población penitenciaria; también poseía una gran astucia que le permitió salvar la vida en múltiples atentados que en su contra experimentó a lo largo de su carrera delictiva. Allí mismo conoció en carne propia el rostro de la más despreciable corrupción..
El amor por la acción armada lo arrastró hasta montañas y lugares urbanos ocultos donde convivió con guerrilleros del FMLN de El Salvador y en cuyas campañas dejó un legado de valor e igualmente de inquebrantable desprecio por los hombres que hicieron de la revolución, un negocio.
No le bastó una mujer, ni dos, ni tres. Mantuvo relaciones amorosas con un sinnúmero de féminas a las que terminaba por cansar debido a las constantes y prolongadas ausencias en los seudo hogares que formaba y sus hijos poco o nada le conocieron.


Vía crucis de un secuestro
Este es el relato de la zozobra que experimentó una familia hondureña a causa del secuestro de uno de sus hijos menores, de apenas seis años de edad; hecho cometido por una de las bandas criminales que por esos días azotaba al país.
El relato testimonial del autor nos motiva a revivir aquella trágica experiencia y, de hecho, hace que vivamos in situ y en carne propia, el sufrimiento a que fue sometida la familia.
El lector conocerá: el martirio psicológico, la incertidumbre de no volver a mirar con vida al niño, el ingenio de un grupo de amigos y colaboradores del núcleo familiar que se juegan - durante su gestión- la vida del menor como en una partida de ajedrez, donde un mal movimiento puede ser fatal y, las conspiraciones que germinan nos ofrecen innumerables momentos de suspenso, dolor y agonía; al estilo de las mejores tramas novelescas.

Además de ser un libro extraordinario por todo su contenido real y de perfil criminológico, puede ser utilizado como un texto de consulta en casos de secuestros, negociaciones con secuestradores y para la prevención de los mismos, aunque, parafraseando al autor: cada secuestro es como una huella digital y tiene sus propias particularidades, por lo que no pueden ser enfrentados de la misma forma.
Es un libro elaborado con lenguaje popular, a fuego lento, por lo que el público podrá disfrutar de un relato fascinante y estremecedor.


El Caimán y el Verdugo
En los textos de Mario Berríos encontramos valores ocultos que nos indican su capacidad narrativa, sin embargo alguno es tan evidente que puede dar lugar a confusiones interpretativas, porque tiene que ver con la vida misma del autor que hoy nos ocupa en la presentación de su último texto narrativo. Aquí éste prolífico autor incursiona en el subgénero de la novela policial, utilizando, quizá, para la construcción de la trama de esta historia ficticia, sus vivencias y por qué no decir sus videncias, como criminalista experto en la investigación criminal, para mostrarnos, una vez más, su talento en esa nueva faceta de actuante creador, que le ha dado valor literario a una realidad o a un momento cronológico concreto de la historia de una ciudad o mejor dicho de una región, porque si bien es cierto que en su proloquio retrata a la ciudad de San Pedro Sula como el epicentro ambiental donde se mueven los protagonistas y antagonistas de la su narración, la movilidad de los mismo abarcan el espacio de todo el valle de Sula.
En otras palabras, la novela desde el inicio nos ubica en un plano temporal físico cronológico porque el autor empieza el prefacio consignando 1992, año en que suceden los hechos narrados en esta novela. De inicio nos ubica espacialmente en San Pedro Sula, y sin andar con rodeos nos mete en una historia donde predomina un realismo descarnado, de tal manera, que el lector siente las emociones y sentimientos de los personajes a medida se va introduciendo en las páginas de este texto y logra darse cuenta del sufrimiento de la joven Marissa Escambray Castillo, raptada por un enamorado de ojos, despechado, para luego ser vendida por Lps. 3.000.00, a un proxeneta, quien la obligará a ejercer la prostitución en el valle de Sula, proponiéndosela a algunos hombres potentados que buscan saciar su animalidad con jóvenes vírgenes.
Después de varios días de permanecer encerrada en el burdel El Caimán de la ciudad de El progreso, la joven Marissa Escambray Castillo es liberada por el teniente Miguel Castelmar con la ayuda del colaborador y amigo de confianza Marcelo Polanco, los agentes especiales de inteligencia Pedro Pablo, Marvin Baiza, Roberto Bandolón y un curtido agente de la DNI llamado Santón. Para rescatar a la joven tienen que penetrar valientemente en el burdel El Caimán, propiedad del proxeneta Atanasio Galo Diez, éste es un excadete de la Academia Nacional de Policía, de donde fue expulsado en 1985 por fraude académico. Y luego destituido, por distribuir y consumir marihuana, con baja deshonrosa, del Centro de Instrucción Policial en 1986, en estos lugares era conocido con el mote de Tomahawk. Después se convirtió en pupilo de Nelly Leva. Atanasio Galo Diez, ahora lo conocemos como "El verdugo" peligroso delincuente que finalmente se convierte al evangelio y el local donde funcionó el burdel El Caimán ha sido convertido en una sala de oración y recogimiento espiritual.

El Caimán y el Verdugo nos hace una descripción realista de la vida en un burdel, “Donde los proxenetas venden cuerpos femeninos y se enriquecen con el sufrimiento, honor dignidad, hambre y dolor de muchas mujeres”. Nos presenta un ambiente objetivo que podemos captar sensorialmente, y se llama por su nombre a los lugares para todos nosotros conocidos, por ejemplo: "Castelmar ha finalizado su reconocimiento de áreas en la ciudad de La Lima. Arranca su vehículo y se dirige hacia la salida de la localidad, llega al desvío de Chotepe…”. "Marcelo Polanco comenzó temprano su recorrido por los burdeles de San Pedro Sula".
La novela nos presenta un cuadro aterrador de la violencia ejercida contra indefensas mujeres en el interior del burdel; el miedo o la vileza de las víctimas se respira en la atmósfera, la muerte es omnipresente, forma parte del ambiente. Sin embargo en el operativo de rescate no se produce baja mortal alguna, se realiza un rescate inteligente, sesudo, se resuelve el caso haciendo uso del intelecto, sin combatir el crimen cometiendo otro crimen, sin enfrentarse al lobo convirtiéndose en lobo, y en este sentido puedo decir que es una innovación al subgénero de la novela policíaca, novedad porque se aleja del caso oscuro, laberíntico y sin solución planteado en los cuentos del creador del género Edgar Allan Poe, de los enigmas a partir pistas y piezas que encajan en la novelas de Artur Conan Doyle, y de lo esencial de la novela negra de la escuela estadounidense, donde la muerte mancha de sangre las páginas.


MATA… O MUERES
No es la historia de Ramón Mata, es la de otro, el pergeñado en la mente del autor, en la imaginación donde todo es posible, o increíble, según se vea.
Algunos lectores pueden pensar que se trata de una historia en ficción, o que la ficción cobra realismo.
Es la otra cara, o de ver las cosas por el que escribe, su concepción de los hechos, su propia versión de esa historia plagada de traiciones y sinsabores, de asesinatos y droga entre la magia de un relato estremecedor y mágico.
Se trata del Mata que ha podido, el autor, investigar e inventar en su imaginación, que ha podido reposar en su fantasía literaria.
La tragedia de Prissi Roldán, un hombre solitario que trabaja encubierto para la DEA, que sin el amor de una mujer prefiere morir.


PORTAL DEL INFIERNO (Operación Patuca)
Es la historia de un grupo de guerrilleros comandados por el doctor José María Reyes Mata, Comandante Pablo Mendoza, del padre jesuita Guadalupe Cargney, el General Gustavo Adolfo Álvarez Martínez, el ex presidente Roberto Suazo Cordova y el ex embajador Jhon Dimitri Negroponte, el rol que todos jugaron durante el conflicto Honduras-Nicaragua en 1983, en lo que se llamó la Operación Patuca.
El autor, Mario Berríos, durante muchos años miró la preocupación, estupor y sed de la sociedad por saber qué había pasado, qué destino había tenido una fuerza guerrillera compuesta por cerca de cien hombres. Comenzando en territorio nicaragüense, penetraron en tierra hondureña en 1983, con el propósito de afincarse en lo más recóndito de las selvas olanchanas —imitando las acciones del Ché Guevara y su teoría del foquismo, como era el búm revolucionario durante la época de la guerra fría—, desde donde dirigirían el proceso de controlar y dominar territorio para luego desarrollar sus actividades armadas en contra del gobierno constitucional de Honduras, presidido por el doctor Roberto Suazo Córdova, elegido un año antes por el voto popular.
Entre esos jefes guerrilleros figuraba el doctor José María Reyes Mata “Comandante Pablo Mendoza”, el nicaragüense David Arturo Báez Cruz “Comandante Gregorio y Thompson”, exmiembro de las fuerzas especiales de los EUA, el padre jesuita norteamericano James Francis Carney, llamado también Guadalupe Carney “Comandante Mario”, y otros jefes de guerrilla, quienes fracasaron en “combate” y luego sus restos “desaparecieron”; como si la montaña se los hubiese tragado.

BAJO EL ALMENDRO ... JUNTO AL VOLCAN

Primer libro  de lujo numerado 

Para Coleccionistas


Central Impresora, Centro Editorial y Asociacion de Comunicacion Alternativa 
 se honran en presentar su obra:
  "Bajo el Almendro Junto al Volcan" Edición de Lujo, numerada, empastada artesanal, estampada con Oro y Plata, Incluye 20 Acuarelas pintadas por PITO PEREZ.
Hace 20 años Julio Escoto, uno de los mas importantes escritores modernos de Honduras publicó su novela 


"Bajo el Almendro Junto al Volcan" 
  Obra literaria centrada en la Guerra de 1969 entre Honduras y El Salvador. Con una historia sencilla, contada para ser parte de la tradicion oral de los hondureños esta novela se convierte en una oda a la Paz. La guerra cumple 40 años y que mejor manera de celebrar la Paz que publicando esta novela.
 "Bajo el Almendro Junto al Volcan", Edición bilingue con excelente traducción al Inglés.  Produccion limitada de solo 200 ejemplares, numerados a mano cada uno, con certificado de Autenticidad y Propiedad. El material está impreso con los mas altos estándares de calidad, encuadernada artesanalmente, empastada en tela, con estampado en Plata y en un estuche especial.
Tiene como valor agregado 20 impresiones de las Acuarelas de Pito Perez impresas en sustrato especial, convirtiéndose en impresiones que pueden ser utilizadas como elementos decorativos.
Por primera vez en Honduras se produce una obra de este nivel y quienes obtengan su ejemplar estarán adquiriendo parte de la historia de la palabra impresa en Honduras.
Seguramente los propietarios de cada ejemplar lo habrán adquirido para su biblioteca, pero además de su valor histórico estos ejemplares comenzarán con precios altos en las subastas especializadas de libros.
Desde ya auguramos exito a este proyecto literario y esperamos que otras instituciones tomen los riesgos de la promoción de la cultura en Honduras.
Forro, Estuche y 20 Acuarelas
San Pedro Sula, Septiembre del 2008

NANA


Roberto Williams

Las velas alumbraban la imagen del Cristo Negro. En el altar también había collares multicolores y sombreritos de los que colgaban pelotitas de hilo.
Era  recuerdos hechos por los mayas del vecino país de Guatemala. Al lado de las reliquias estaba Nana. Todos entraban, se persignaban y luego saludaban con reverencia a la octogenaria. Cada 15 de enero, gente de todos los alrededores venía a celebrar a la aldea a su santo patrón el Señor de Esquipulas.
Los ritos sagrados eran en la sala de la casa de doña Bernarda Martínez Ellis de Máximo. Los bailes y el jolgorio eran en el salón de la aldea.
Nana era como una estatua hecha de tierra. Sus ojos se miraban tristes porque eran rasgados hacia abajo. Ella tenía unos hermosos pómulos redondos. Su cabeza estaba siempre cubierta por un paño. Sus trenzas se asomaban apenas como queriéndose meter por los aretes que guindaban de sus delgadas orejas. Era muy esbelta, larga, vertical. Su blusa era siempre de algodón con bordados a su alrededor. Sobre su pecho descansaban rojos corales. Su falda cubría sus tobillos. Sus pies eran delgados pero muy hermosos.
Las mujeres del pueblo platicaban con ella y callaban. Los hombres le tenían mucho respeto. Nana nunca aprendió a leer ni escribir pero era sabia. Ella sabía de remedios y consejos. A las jóvenes les decía, “fíjense con quien se meten porque después los hijos resultan con mañas que ustedes no tienen.” Mucho tiempo hubo que transcurrir para que los científicos corroboraran que en realidad los rasgos en la personalidad se heredan. Nana Beri, como le decían, siempre comía pescado y estaba muy saludable. Hoy, los mejores médicos dicen que el Omega 3 en el aceite de pescado es muy bueno para la salud. Nana duró 104 años. Cuando ella tenía casi 90 años, se agachaba sin doblar las rodillas para arrancar la mala hierba en su patio.
Una cosa curiosa en doña Bernarda era que ella nunca hablaba ni inglés ni español. Se acercaba a los niños y les preguntaba “ida biangui?” Ella sonreía y luego se marchaba. Para comunicarse con ella era necesario hacerlo en su lengua favorita. Nana siempre hablaba de Yurumei la tierra de sus ancestros allá por el Orinoco. Ella era caribe negra ó garifuna. Creo que estaba más resentida con los ingleses que con los españoles. Los británicos vinieron a botar a sus abuelos a Honduras en 1797. Esto sucedió como consecuencia de la guerra entre caribes e ingleses en la Isla de San Vicente.
Un día me di cuenta que mi bisabuela Nana había venido a mi pueblo. Preparé a su tataranieta y se la llevé para que la conociera. Nana estaba sentada en la cama mientras que mi tía abuela Damasia le peinaba los cabellos.
Doña Bernarda tenía mucho cabello y pocas canas. Ella nos miró y luego me preguntó, “como un muchacho como tú puede ya tener hijos?” Mi tía Damasia le explicó que yo ya no era un niño. Me llevé tremenda sorpresa. Hasta ese momento, después de tantos años, me di cuenta que Nana hablaba español.
Siempre guardo entre mis recuerdos el altar, las reliquias, las velas, el incienso, y las manos de Nana deslizando las camándulas de su rosario. Ella fue una mujer sencilla y muy realista. Antes de marcharse de este mundo, ella escogió su mortaja y su féretro. Nana fue una mujer muy valiente.

RÁUL BONILLA VELÁSQUES Socratas editores




En este libro podrá descubrir de qué manera los funcionarios públicos logran evitar ir a la cárcel. Los personajes están ligados a cargos con el Estado y dejan de manifiesto la intromisión de los políticos en los Tribunales de Justicia del país, quedando demostrado que la ley irónicamente sólo se aplica a los descalzos.
Indudablemente en CrÛnica de un show judicial se relata el proceso en contra del alcalde Olvido Medina, desde que se libró la orden de arresto hasta el día en que el caso fue sobreseído. Es decir, que el lector está frente a un hecho narrado de la forma más extraordinaria que cualquier generación podrá comprender, para asumir una responsabilidad ciudadana en la defensa de los bienes del Estado y luchar para que la Justicia se aplique correctamente contra cualquier individuo que infrinja  la ley.
--¡Qué bárbaro! --Dijo don Francisco--. Se pasea por la calle como si no ha hecho nada y no hay autoridad en el pueblo.
Según el comisario Juan Palacios, que manejó el operativo de arresto del alcalde Olvido Medina, nunca antes lo hubo y no habrá jamás un desplazamiento policial-militar en el mundo como ése. “Mire, parecíamos locos buscando al alcalde, sabidos que no era más que otro show judicial, de los que se tiene acostumbrado hacer en el país cuando hay un funcionario público involucrado en actos de corrupción”, me dijo.
Otilio López, el azota-perros de la iglesia, presagió que el hecho sería histórico: “¡ Por Dios hombre, el caso de Olvido Medina nadie lo olvidará, sino hasta que partamos de este mundo!”, me dijo, cuando lo encontré por casualidad en una tienda de pasteles agridulces, que era visitada a menudo por hombres cultos y  religiosos.���

El Camino bajo el SOL




Pasz Cervantes
Son las dos de la tarde de un viernes. El resto de la población se prepara para las oraciones y yo para iniciar el viaje por tierra entre Lahore e Islamabad.

El sol sigue donde siempre está, y yo también continúo girando a su alrededor dando la sensación que es él quien se va, poco a poco, cayendo muy lentamente, y no yo dando vueltas, sin parar, al compas del tiempo.

En las mesetas, campos de florecitas amarillas como reflejo del Rey Sol en la tierra. Parches amarillos que son inspiración para el diseño de alfombras. Familias enteras en motocicletas las atraviesan. Todos envueltos en mantos, de pies a cabeza. Vuelan los mantos y él Sol sigue cayendo. El cielo de un azul intenso.

Enmedio de tanta sangre, las florecitas amarillas se levantan como reflejo de los rayos del sol, queriendo pintar lo que se mancha con dolor.

Manadas de cabras saltan y revolotean para darle trabajo a los niños que las persiguen siempre envueltos en sus mantos color chocolate con leche.

A lo lejos un hombre sostenido por un turbante blanco contempla, impávido, inmóvil, la caída del sol desde un muro de adobes a medio levantar.

La mujer de vestido rojo vivo, saca agua del pozo cercano. Los camiones se desplazan halados por un arcoiris de colores e imégenes, pavoneándose a lo real.

Los hombres regresan del diario sudor, caminan lentamente cargando azadón, balde y resignación.

Y el Sol no se detiene en su Real comando del día y la noche. Bendito Sol, Rey de Reyes, centro de toda existencia, testigo de dolores y alegrías. Testigo sin descanso.

En los carros los hombres ríen mientras acomodan sus turbantes.

Y mi me acompaña Juanes, porque la conversación se reduce a tres palabras con el recién conocido chofer. Tres palabras que no sé si la primera debería de ir al final o al revés. O sea, major el silencio. Y por supuesto, su mirada intrigada que prefiero ignorar y dejarme llevar por las imágenes y mi emoción.

La emoción pica y salta como si ya no tuviera espacio en este gastado cuerpo y sale a chorros de lágrimas y en temblores que parece que llegan buscando cálidos rayos de salvación. Cómo parar el llanto? Cómo detener el giro alrededor del sol? Cómo parar la emoción y la saudade? Las añoranzas afloran una tras otra, a la carrera, no hay tiempo para escoger una, todas se alborotan y danzan con los pies desnudos sobre los charcos formados de tanta lágrima.

Los soldados parecen de plomo, sólo pa’ jugar: “Vaya, usted aquí y usted acá” Si, distráiganme que los recuerdos me asfixian.

Y el Sol no se detiene y se hace más intenso sobre los millones de florecitos silvestres que se levantan a medida que la luz solar las toca más de cerca. Se levantan a abrazar los cálidos rayos y hacia el descanso que trae la oscuridad. Lucen como parches amarillos entre los siembros de trigo por el que se asoma otro en bicicleta haciendo equilibrio entre piedras y corrientes de agua, mientras un burro pacientemente lo contempla, y probablemente se ríe. O agradece no estar él en lugar del aparato rodante. Y no se mueve. Será que el burro quiere ruedas?

Los rayos siguen calentando la huella del trabajo rural.

Los pájaros vuelan bajo. El sol sigue despidiéndose, Coronado con un anillo anaranjado que amenaza con descansar sobre la montaña verde, verde imponente como pechos de mujer al desnudo a espera de una caricia tierna mientras reciben el paseo de las cabras en busca del pan de cada día, probablemente la última cena, antes de convertirse ellas mismas en cena de otro hambriento.

Y el anillo anaranjado se extiende hasta el infinito mientras las amarillas en el suelo se excitan, se intensifican y se elevan en adoración del Dios único, El Sol.

La montaña se desvanece en una línea horizontal adornada por los altivos y elegantes eucaliptos, sin menospreciar aquellos que nacieron torcidos y que sirven de sombra en los días de intenso calor.

Juanes me suena y me gusta…”volverte a ver” adornado del rojo que rápidamente se convierte en bandera de despedida del astro caliente. Mujeres y niños cargan ramas secas para la hora gris y las negras que trae el momento bronceado

Los hombres acurrucudos dejan el pensamiento volar

Llega la hora gris y con ellas mi cámara frustrada, escondida en el bolso que arrastro por tierras extrañas. Me espera la casa, la foto de mi madre, los recuerdos y mi soledad. Las medias lunas se ergen al compass del melancólico llamado a la oración y se dejan sentir los aromas de la leña quemada. Las luces de fuegos improvisados y no tan improvisados, comienzan a iluminar lo que alcanzan, a sabiendas que es limitado, y que sólo mañana, el señor Sol dará para todos. Las motocicletas cargan innumerables tarros para la leche para el obligado té de cada rato, la libélulas se vuelven locas, y los hombres siempre cubiertos de la temperatura que llega con la oscuridad, caminan acelerados para no faltarle a Allah. El llamado a orar llena el espacio

Los rótulos, las luces, los paseos de una ciudad diseñada con paciencia, y a lo lejos la amenaza de más sangre, dolor y angustia, y el grito desgarrador de la soledad en que caen los niños ajenos de toda culpa.

Todos se envuelven y recogen bajo un cielo de lánguido azul, abandonado por los rayos directos del sol, para dar la bienvenido a la media luna que se asoma tímida.

Llegamos, y con nosotros, la esperanza por un día mejor, Inshallah!

ANA MARIA ALEMAN poeta




Y ES ASI COMO ME GUSTO
POR: RAFAEL PLATERO

Poco a poco van ocupando el espacio de preferencia ciertos libros leídos. Los termino, hago apuntes en ellos o simplemente marco las líneas conteniendo reflexiones o el desborde de inteligencia, y pasan a ese lugar tan a la mano de mi brazo con su mano. Y los hay también aquéllos, los del facilismo, alojados en un lugar tan distante que no le dan oportunidad a mis recuerdos de alcanzarlos, después de leerlos, desde luego. Hace unos días el poeta Carlos Alvarado Salinas me entregó un libro y una invitación. El libro es un poemario de Ana María Alemán, “Pez de afiladas sombras”, y la invitación es para la presentación del pez de afiladas sombras en el Centro Cultural Sampedrano el día de hoy. Comencé su lectura, pese a tener en lista de espera a varios autores, el mismo día de la entrega cuando la luna me dio la autorización y el corcho se liberó de su apretado y tinto encierro.
No pasé por el prólogo, fui directo a conocer el sabor, el tamaño y el color de cada palabra escrita. Metí mis ojos en Espigas de luz y universo, la primer poesía, y sentí el reflejo luminoso y la evolución del todo, y eso me llevó a darle vuelta a la página y a la página, hasta llegar a ese punto en donde se siente el clásico dolor del fin. Volví, con la serenidad generada por las delicias del Valle Central de Chile, y con mayor detenimiento hice el viaje al centro de la ternura, de las venas abiertas y sentí todos los pasos guiados por la estrella del ladrillo azul. Parafraseando a Augusto Monterroso: el rayo me cayó dos veces en el mismo sitio.
¡Qué bien! Pensé. Luego le hice una visita al prólogo y me encontré con la ruta trazada de manera magistral por nuestra Helen Umaña, poseedora de esa habilidad de tomarnos de la mano y develar para nosotros los múltiples rostros de la forma poética analizada. Hoy, sentado frente a la máquina con la autorización de la luna en cada dedo no puedo espantar los fantasmas bulliciosos en mi intento de arreglar la brújula del mundo, pero me llena halagar el poemario, la poetisa y la oportunidad de leerlo.
Hoy el pez de afiladas sombras está en ese sitio de mis preferencias tan a la mano de mi brazo con su mano. Ana María Alemán rompió mi tranquilidad y hoy, como niño y su rompecabezas, trato de armarlo de nuevo aunque sospecho que he perdido varias piezas.
La Prensa, jueves 2 de diciembre de 2004



PEZ DE AFILADAS SOMBRAS

Te deslizas de mi lado y escapas,
pez de afiladas sombras.
El mar es muy pequeño
para tu horizonte.
Al irte, dejas apenas
una estela brillante y espumosa
y un mundo de caricias
atrapadas en mis manos.
Te vas, la marea
se duerme en mi regazo
y los caracoles cuentan sus milagros.
Te vas, las sirenas se visten de gala
y la noche cae con un velo de luto infinito.

Ana María Alemán


Lo Eterno en " Después de para siempre"
Ana María Alemán

Por: Juan Ramón Saravia


Ninguna de mis vivencias me ha parecido tan triste como la mañana en que me di cuenta de que yo no tenía alas. Los pájaros, sin esfuerzo alguno, volaban del suelo a la fronda más alta y del prado a la montaña. Yo, por más que agité los brazos, no pude hacer lo que esos seres de colores y tonos mágicos hacían cotidianamente. Andando el tiempo, la vida me enseñaría que todos los seres tienen una virtud y que es estéril intentar evadir la fuerza de la naturaleza. El río fluye sin que nadie le enseñe a dónde ir, la tarde se hace íntima sin esfuerzo alguno y la aurora pone cristal de agua en el cuello de los lirios a pesar del verano. No, no se puede ir contra la esencia, no se puede evitar que el mundo gire ni se le puede exigir al mar silencio.


A mi padre le gusta decir que el mundo es mundo porque unas cosas nos hacen felices y otras nos llenan de tristeza. Hace exactamente dos meses leí el libro de poemas "Después de Para Siempre", primera obra de la hondureña Ana María Alemán. Sorpresa es la palabra que deseo usar para describir mi primera impresión acerca de sus textos. Agradabilísima sorpresa de que en sólo veinticinco poemas cortos pueda tener cabida tanta reposada ternura. Muchos de los que nos dedicamos a los menesteres poéticos, muy a menudo cultivamos una escritura revestida de elementos que, aunque son absolutamente válidos como derecho literario, echan cierta burma conceptual que no siempre "llega" a la conciencia y al corazón de quienes leen. La poesía de Ana María Alemán es conpletamente ajena al artificio pero es líricamente sustanciosa. Como la maduración de las frutas, como la lluvia de mayo, como la brisa de las seis.
¿Me pregunta Usted qué sentí al leer los poemas de Ana María Alemán, eso quiere Usted saber? Pues vea: yo sentí (y siempre que los leo me sucede) que la voz de esta poeta va totalmente desmuda y blanca, pura y plena, florecida y hermosa como la más grande verdad de la vida। Porque en esta escritora parece no haber más referente que el dolor y la alegría que, viéndolo bien, son los dos grandes componentes de la existencia.
Y quiero creer que es en esa simple fórmula donde reside la fuerza de sus escritos. Su sencillez al escribir no es rebuscada sino consustancial con su manera de vivir y de observar la vida. Quizás el hecho de no romperse los pies corriendo tras la metáfora, la metonimia, la sinécdoque y otras valiosas piezas de orfebrería literaria permitió a la poeta concentrarse en la real razón de ser de la poesía: el estremecimiento primigenio por el asombro ante lo cotidiano. Y en esa carga abarcó los grandes temas eternos de la poesía: la muerte, la solidaridad cósmica, la existencia, la miel del amor y la estocada del olvido, todo esto en una plácida como dolorida entrega de un testimonio en que no cabe la verba infecunda ni las segundas intenciones. El asunto es que esta mujer escribe no para impresionar sino (permítaseme inventar este verbo) para "expresionar", no quise decir "expresar" sino "darle rienda suelta a lo que ya no se puede soportar en el alma". Cada verso es algo que nos habla sin rodeos acerca de lo que a cualquiera de nosotros nos ha pasado.
Yo quiero celebrar la aparición del poemario "Después de Para Siempre" porque muy pocas veces se da el caso de que un primer libro sea tan rotundamente abrazado por todo tipo de lectores, hablo de los que hace tiempos hemos hecho armas en el oficio de poetas y también de los que sin saber nada de teorías literarias son súbitamente capturados por la sencilla densidad del sentimiento de un tipo de poesía que no pretende dar cátedra sino lamerse las heridas existenciales o cantar un llanto suavemente en un rincón de la página.
Porque es cierto y porque además me encanta repetirlo, afirmo aquí otra vez que quienes lean los versos de Ana María Alemán entenderán por qué admiro tanto su poesía.
El Heraldo
, 17 de enero de 1999

Alcaraván que se duerme


La obra de Lazo posee otra faceta muy bien lograda: la captación de elementos y la recreación de ambientes de claro contenido popular…” Helén Umaña


“Alcaraván que se duerme, es una novela que se mueve en dos polos ambientales: Las fincas bananeras y la ciudad. En ambos los personajes están inmersos en una atmósfera signada por la carencia de valores espirituales, la tensión la angustia, el sojuzgamiento, los pleitos en los barracones, los burdeles de la ciudad, el alcohol, el erotismo, la prostitución, el night club con su sordidez, constituyen el punto focal en torno al cual se mueve la vida de la mayor parte de los personajes”. Azucena Gutiérrez Pacheco

“Alcaraván que se duerme es la narración de hechos que se van sucediendo en el devenir de la historia de un país atrasado y dependiente, los cuales no podemos omitir ni callar. El autor utiliza dos historias paralelas haciendo uso de recursos literarios muy contemporáneos, donde las voces de los narradores forman un mosaico, rompiendo la secuencia lineal de la narrativa; de manera reiterada recurre a las rupturas verbales con el único fin de presentarnos un retrato de la realidad de los que son objeto de la explotación y la represión”. Israel Serrano

“Son los inveterados problemas del agro que enfocó la narrativa criollita. A ellos, el autor suma los concernientes a la represión producto de la doctrina de la Seguridad Nacional de las últimas décadas del siglo XX. También, a la par del plano social, se deja al descubierto una problemática individual, aspecto del que no está exenta la vida del torturador, un individuo asaltado por innumerables complejos, tal vez enfermo, como María de los Ángeles sospecha. Especialmente enfatiza en la temática amorosa. Desde la denigrante iniciación sexual de los jóvenes en burdeles de mala muerte, a la frustración sentimental y la soledad. A ello se agrega una reflexión sobre el feminismo atribuida a Mercedes Mendoza. Sus ideas, entrelineas, son cuestionadas por Donato.

El árbol de los pañuelos


LITERATURA
Libros clave de la narrativa hondureña (VII).
El árbol de los pañuelos

Por José Antonio Funes

«No sé si soy más brujo que mortal o más mortal que brujo o siquiera si soy brujo... o si soy mortal... Porque ese es mi asunto: conocer cuál mitad me dio más parte». Ésta es una de las frases que define uno de los principales temas de El árbol de los pañuelos (1972), novela del narrador y ensayista hondureño Julio Escoto (1944). El tema de la identidad ha sido preocupación recurrente en todos los ámbitos de la cultura latinoamericana. Historiadores, filósofos y literatos han tratado de explicar el ser latinoamericano a través de la búsqueda de sus propias raíces, de sus mestizajes culturales. Ésa ha sido también una tarea de Escoto a lo largo de toda su obra literaria.
El árbol de los pañuelos está basada en el argumento de la novela del hondureño Ramón Amaya Amador (1916-1966) Los brujos de Ilamatepeque (1958), donde se narra la historia de los hermanos Cipriano y Doroteo Cano, dos ex soldados del unionista centroamericano Francisco Morazán, que luego de la muerte del héroe regresan a Ilama, su pueblo, para retomar el proyecto ideológico del derrotado héroe. Estas ideas chocan con dos sectores poderosos: la iglesia y las autoridades municipales, quienes acusan de brujos a los hermanos hasta lograr que éstos sean juzgados, condenados y fusilados en medio de la furia de una población fácilmente manipulada.
Escoto ubica su narración veintitrés años más tarde de este suceso, cuando Balam Cano, hijo póstumo de Cipriano y Eulalia, regresa a Ilama, convertido ya en un pueblo fantasmal, con la idea de vengar la muerte de su padre. La asignación del nombre Balam (‘brujo’ en maya) al hijo de Cipriano no resulta nada gratuita, pues de ese nombre procede el principal elemento problematizador de la novela. La búsqueda de venganza de Balam se va a convertir finalmente en su propia búsqueda a partir de ese ser en constante contradicción de sus dos procedencias (El Balam brujo, indígena; y el Cano, español). En este sentido, resulta también alegórico el énfasis que hace el narrador en la vocación cristiana de Eulalia y la cualidad de brujo de Balam, lo cual plantea un conflicto latente de carácter no solamente religioso, sino histórico-cultural. De hecho, vale señalar que Ilama pertenece a la zona de Honduras donde hubo mayor asentamiento indígena y donde los españoles a través de la evangelización y la colonización ejercieron una fuerte influencia.
El árbol de los pañuelos se vale de la anécdota sobre la muerte de los hermanos Cano como un motivo para construir un discurso rico en símbolos y haciendo uso de las técnicas narrativas modernas (ruptura del discurso lineal, monólogo interior, intertextualidad, ambigüedad entre el mundo onírico y el mundo real). Un elemento intertextual bastante visible es, hasta cierto punto, el paralelo entre la búsqueda de Balam Cano y Juan Preciado y entre el ambiente de Ilama y Comala. Sin embargo, estos sólo son algunos motivos que retoma Escoto de Juan Rulfo, pues El árbol de los pañuelos tiene sus propias señas de identidad y su discurso no deja de ser menos polisémico. El personaje Eulogio, el loco, resulta clave en esta narración pues de su relato, a menudo caótico, surge también el cuestionamiento de la realidad, con sus ambigüedades y alteraciones. Escoto también se vale de paradigmas universales: el tema fratricida de Caín-Abel, a través de la relación Balam y Eulogio; el mito del complejo de Edipo, en la unión simbólica entre Balam Cano y su madre Eulalia.
Afirmar que El árbol de los pañuelos se limita a indagar en el tema de la identidad sería limitar sus múltiples sentidos. El mismo autor ha dado las pistas sobre la intención de su novela: «… hay introspección, búsqueda de las motivaciones, de las causas, de los orígenes de las reacciones del ser humano». Es decir, Escoto va más allá del problema de la hondureñidad, pues a través de la particularidad de Balam-Cano, un ser humano complejo, problemático, tiende lazos hacia el planteamiento de problemas más universales: el fanatismo, la violencia, la intolerancia, la lucha entre el bien y el mal, el mestizaje, el ser humano y la eterna búsqueda de sí mismo.
Cervantes.es
Martes 31 de Marzo, 2009

El escritor hondureño Julio Escoto participó en el II Congreso Centroamericano de Estudios Culturales Sen Costa Rica


El escritor hondureño Julio Escoto participó en el II Congreso Centroamericano de Estudios Culturales realizado del 22 al 24 de julio, en San José, Costa Rica, luego de que la crisis política y social desatada en Honduras tras el golpe de estado del 28 de junio impidió que se llevara a cabo en Tegucigalpa, donde originalmente estaba programado.

En un acto dedicado el tema del golpe, Escoto explicó que las razones del golpe están en una serie de reformas que impulsó el Zelaya y que tocaban grandes intereses, pero que no consideraba que existiera un interés real por reelegirse.
Autor de obras como El árbol de los pañuelos, Madrugada, Bajo el almendro… junto al volcán, El ojo santo, El general Morazán marcha a batallar desde la muerte, entre otras, Julio Escoto cultiva el verso, la narrativa y el ensayo y ha logrado fungir como enlace de varias generaciones de escritores de Honduras y Centroamérica, al ser un autor en constante búsqueda e inquietud productiva.
En esta breve entrevista conversa acerca del tema prioritario que es la actual crisis política en su país que repercute en todo el continente y de la cual es un atinado analista, pero también de esa posición como autor de dos generaciones cambiantes en Honduras.
¿Cómo valora las heridas que deja ya este proceso Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio?
- Con mucha preocupación porque se fragmenta y polariza. Desde los años 1910 a 1915, cuando se fundaron orgánicamente los dos mayores partidos políticos, en el país se estableció una división entre los dos caracteres, el nacionalista conservador y el liberal, un poco más reformista. Pero, con el paso de los años, esas divisiones fueron teniendo aristas un poco redondeadas, es decir la gente aprendió a vivir con esa división porque cuando se mejoró el sistema del sufragio, ya se pudo votar por uno y desechar, alternativamente. Esa división pudo ser manejable en la vida moderna del hondureño. Lo que ocurrió ahora abrió una zanja que no habíamos previsto; la habíamos visto en 1963 cuando se dio un golpe de Estado contra Ramón Villeda Morales, entonces la división provino entre golpistas militares y el resto de la sociedad. Pero ahora el golpe fue dado por el mismo partido político del presidente, por una gran división interna del partido Liberal.
Además, el Partido Nacional, de oposición, se unió al golpe, pero algunos de ellos han renunciado a apoyarlo con lo que tiene su propia división. Por otro lado está la gran división en torno al retorno de Manuel Zelaya o no, porque es un proyecto político, aunque sea pequeño, el del presidente mismo, que ahonda una división todavía mayor. Se ha llegado ya a hablar de riesgo de guerra civil, que sería algo tajante en la historia. Sea cual sea la solución que se encuentre va a dejar heridas extensas. Si se resuelve por vía pacífica o no violenta, que es lo que todos deseamos, es probable que las próximas elecciones del 29 de noviembre contribuyan a suavizar un poco la división, porque la gente se va a interesar en le proceso puramente electoral. Pero si ocurriera un derramamiento de sangre la división sería mucho más prolongada y terrible.
¿Pero siempre pasaría por un gobierno de transición como se ha sugerido en el proceso de negociación?
- No creo. Tiene escasas posibilidades un gobierno de transición que no comprenda la restitución del presidente. Cualquier solución que se diera sin esa restitución sería una validación del golpe y lo que estamos tratando es que no se valide de ninguna manera, no queremos ser el primer país del mundo en el siglo XXI con un golpe de Estado y que además lo tolera. No queremos aparecer en el récord Guinness de la maldad.
Yo hablo con todo tipo de gente en Honduras y nadie quiere que se nos vea como un pueblo que aceptó que se le modificara una forma de vida que pacíficamente había aceptado o que hemos vuelto a las cavernas y que los gorilas salieron de la jaula. Cómo lograrlo sin que haya muertes es la gran preocupación. Hay negociaciones públicas y tras bambalinas: las promovidas por la OEA, las impulsadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con Oscar Arias como mediador e incluso las del exministro de defensa hondureño y designado vicepresidente, Arístides Mejía, directamente con las Fuerzas Armadas. Todas se orientan hacia hacerlo por la paz.
¿Qué pasará después, aún con la eventual restitución del presidente, porque él no tiene partido, ni siquiera candidato para las elecciones de noviembre?
- Sí el presidente Zelaya no va a tener mucho margen de acción. Esa es la razón por la cual en la última propuesta de Arias que Zelaya aceptó, renuncia a plantear el tema de la cuarta urna ni de la convocatoria a la constituyente, porque se da cuenta de que ese fue un punto muy fuerte de división en la sociedad y que fue uno de los motivos, quizás el más público, por los cuales se dio el golpe.
Zelaya no tendrá una gran capacidad de maniobra, lo único que podrá es quedar en la historia como el presidente que fue restituido por el pueblo, que se bañó en multitudes, que el pueblo lo regresó al solio presidencial, como el presidente que planteó la necesidad de cambios en el país para modernizarlo o instar a la sociedad civil que sea ella la que plantee la convocatoria a una constituyente sin que él intervenga.. Creo que él se preocupa por su imagen histórica y trataría de entregar el poder de una forma legal y pacífica tal como está establecido en la Constitución.
En estos cinco o seis meses que le quedarían en el gobierno, con esos “méritos” de haber sido devuelto por el pueblo, volver a lanzarse a la política en una ocasión posterior pero ya no desde la presidencia sino desde la llanura. Desarrollar su proyecto político.
Pero eso tomaría tiempo mientras la sociedad hondureña sigue polarizada.
- Sí y creo que él lo sabe. No puede regresar el poder una vez dejada la presidencia porque no hay reelección ni inmediata ni alterna a menos que más adelante se modifique la Constitución. Pero también está otro aspecto que no se visualiza en el exterior, que es el liderazgo del partido Liberal.
Mel Zelaya llega al poder mediante una coalición de pequeñas fuerzas liberales dentro de las cuales está la Izquierda Democrática, el M líder etc, que lo impulsan para que llegue frente a la presidencia en contra de los caudillos tradicionales del Partido Liberal como Carlos Flores y Pineda Ponce, quienes lo han manejado tradicionalmente. Se presume que el viejo líder Carlos Flores, quien fue presidente de la República, maquinó el golpe con Micheletti. Suponemos que Mel Zelaya intentaría conquistar el Partido Liberal desde dentro y desde la llanura en contra de liderazgos viejos como el de Flores o Pineda Ponce.
¿Y cómo quedaría el ejército tras todo esto?
- No lo visualizo bien. Ellos acaban de probar otra vez, tras catorce años de buen sometimiento a la civilidad, el dulce del poder y de ser árbitros de una situación histórica. Pero suponemos que si esta generación que está en la cúpula desaparece y entran las nuevas generaciones jóvenes que están entre los 30 y 35 años, puede haber otro tipo de mentalidad y retornar a esa conducta de apoyo a los proyectos sociales. Se trata de sencillos proyectos sociales. Para decirlo con más claridad, por ejemplo, desde 1995, cuando se elimina el cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas para un militar y se le pasa al presidente de la República y se elimina el servicio militar obligatorio y se pasa al electivo, en estos catorce años el ejército se ha comportado con una gran dignidad: nos ha ayudado a combatir incendios forestales, en los terremotos, con el huracán Mitch, ha llevado y asegurado las urnas durante los procesos electorales, y particularmente durante las inundaciones su ayuda ha sido extraordinaria, o sea, se ha ganado incluso un respeto de parte de la población. Habría que ver si después de esta experiencia ellos vuelven a ser lo que venían siendo o si es inevitable que queden viciados.
¿Y permanecerían como una sombra detrás del poder?
- Durante algunos años creo que, como en muchos países de América, va a quedar el temor de que esa sombra reviva y cobre fuerza.
No podemos dejar de hablar de literatura. Ud es una figura que de alguna manera enlaza dos generaciones de escritores en Honduras ¿cómo se ve, es una transición de la vieja guardia?
- Bueno, a las viejas guardias se les llama por dos acepciones: una por edad, porque pertenecen a una generación previa y asentaron un tipo de criterio en la construcción literaria; la otra porque se petrifican dentro de posiciones estéticas, técnicas, temáticas, etc., y en Centroamérica hay muchos que se anclaron ahí y no quieren salir de eso. En mi caso, y no es que pretenda darme méritos, una de mis ambiciones es siempre buscar la innovación. En la propuesta de temas y técnicas nuevas, en estéticas renovadoras quiero estar siempre pensando. Me siento a veces como una especie de puente entre escritores mayores de 60 años y algunos jóvenes que empiezan.
¿Cuáles son sus interlocutores?
- Curiosamente mayoritariamente son jóvenes, con los que converso e intento ayudar incluso a que publiquen sus libros porque soy editor también. Los apoyo siempre que sea su primer libro, ya para el segundo que se las arreglen como puedan. Me interesa apoyar ese primer libro. De manera que tengo mucho contacto con jóvenes y eso me rejuvenece, es indispensable para mí, para aproximarme a una realidad presente de la que quiero escribir y conocer el lenguaje que es la manifestación de una visión de mundo.
¿Y con otros autores de Centroamérica?
- No, casi no. Lo que pasa es que Centroamérica continúa balcanizada, dividida por fronteras artificiales, dentro de las cuales creo que Honduras tiene las más altas. Eso no es nuevo, Honduras ha sido históricamente uno de lo países menos comunicativos con el resto del mundo, aunque ha tenido figuras como Froilán Turcios que era como García Monge aquí en Costa Rica, que se escribía con mucha gente en el mundo.
¿Pero puede hacer un diagnóstico de la producción literaria hondureña actual?
- Bueno, fíjese que hasta hace unos diez años me quejaba de que no había un semillero, no miraba la generación siguiente arrancar, despertar. Pero ahora veo jóvenes escribiendo bastante, intentando algo nuevo, incluso diría que se intuye una generación parricida. Lo único es que no es tan joven, sino que ronda los 30 años, pero ya está el semillero naciendo.
escoto@amnethn-com

El peso del Caribe en la última novela de Julio Escoto

Sara Rolla

...pero esta no es saga o leyenda mediterránea, canto heráldico o rapsodia de raza civilizada sino recuento, copla bohemia de la realidad. (p.123)
  Es evidente que la región caribeña no suele ser ámbito propicio para los estilos fríos y descarnados, ni para la expresión de tormentos existenciales. Es, en general, territorio abierto para la imaginería desbordada y el desenfado sensual, tanto en la forma como en el contenido. Es un espacio ideal para la burla y la carcajada; en síntesis, para el carnaval (que, desde luego, no deja de ser, en gran medida, un desahogo catártico y una mascarada que encubre desengaños).
  Estos criterios se corroboran al leer la última novela de Julio Escoto, El Génesis en Santa Cariba (1). Toda su obra anterior ha manifestado una propensión temática a explorar los elementos constitutivos de su ámbito de origen (2). No pocas veces ha pulsado, también, la cuerda del humor. Recordemos, al respecto, algunos de sus cuentos, como esa joya titulada “El gozo en el pozo”, y el libro Historias de los operantes, un ejercicio de ludismo que prefigura ciertos rasgos de El Génesis....
  Hay un documento que arroja luces para acercarse a esta novela: un ensayo de Escoto –que originariamente fue ponencia en un congreso literario internacional-, incluido en el libro Literaturas centroamericanas hoy. Desde la dolorosa cintura de América (3). Se titula “Peso del Caribe en la literatura centroamericana actual”. Allí el escritor hace una síntesis muy amena y documentada del “paisaje cultural” del Caribe centroamericano. Y termina destacando una tendencia de la narrativa actual de esta zona geográfica, y aun del resto de América Latina: la de inspirarse en la “urdimbre histórica” o “imaginario real” de la región para componer sus ficciones. Arriba a esta importante conclusión:
  Pues en Centroamérica, como desde luego en todas partes de América, parece ser que no hemos podido superar aún cierta propensión didáctica, llamémosle mejor exploratoria, en que concebimos a la obra literaria no sólo como un juego verbal, un efecto lúdico, sino bajo cierta responsabilidad, o lo que se llama en la postmodernidad el compromiso ético.
  Los escritores (…) sentimos que no nos es llegado aún el tiempo del hedonismo de la palabra y que, como lo asevera el mayor novelista caribeño, aún no descubierto por los congresos literarios, el nicaragüense Lizandro Chávez Alfaro, “cierta misión se impone, la de facilitar un segundo descubrimiento, el de nosotros mismos”…. (P.C., 34)
  No nos engañan, al respecto, los juicios de la contratapa de este nuevo libro de Escoto, al decir que, detrás del enorme despliegue imaginativo de esta novela “divertida e intensa”, está “la historia de América”.
   Planteado el marco general en que se sitúa la obra, enfoquemos ahora algunas de sus características resaltantes. Apuntábamos la idea de lo carnavalesco en el texto. En este sentido, resultan aplicables a El Génesis… ciertos postulados de M. Bajtin (4), ya que se advierte claramente ese sentido cómico popular, contrapuesto a la cultura del poder, que enfoca el mundo a través del filtro de un humor hiperbolizante, desprejuiciado y burlesco.
  Escoto abandona aquí la tesitura grave de la novela histórica e incursiona en una especie de “roman comique” que busca, creo, armonizar el desborde imaginativo con el enfoque referencial, evitando el riesgo del discurso claramente pedagógico, que es, por esencia, antiliterario.
  El texto traza, desde ángulos paródicos a menudo desopilantes y pese a sus deliberados anacronismos, un panorama histórico del “subcontinente”, centrado en la región caribeña, pero con indudables alusiones a Latinoamérica en general. Hay también claves que nos remiten al contexto nacional y ciertos guiños para los conocedores del ámbito local e, inclusive, familiar del escritor. (5)
  Queda claro, entonces, que en El Génesis…nos movemos en un espacio y un tiempo sincréticos, donde se funden los componentes geográficos e históricos reconocibles con los elementos míticos. Surge así una ficción en la que conviven la actitud lúdica y esa propensión “exploratoria” de la que hablaba Escoto.
  El tiempo, particularmente, es manejado en forma libérrima, además de constituir un motivo importante en la trama. El personaje narrador –que en ocasiones cede paso a una voz colectiva- es una especie de profeta y sabio caricaturesco, acompañado de un asistente inseparable de conducta no menos irrisoria. La misión que se ha propuesto es la de inventar el reloj, en un ámbito donde se ignora el tiempo y alternan o coexisten, con la mayor naturalidad, acontecimientos que, situados en la perspectiva del lector, no encajan en el eje histórico convencional. Al respecto, dice el narrador:
  Les inquietaba mi noción del tiempo, que en la isla era loco y errático. En Cariba las circunstancias ocurrían todas a la vez y se resistían a dejarse medir. Las noticias llegaban a veces disparatadas pero lo considerábamos un procedimiento normal de los espejismos del arcano del universo. Hoy moría el hijo de Vincenzo Galileo en Arcetri pero un verano después nos enterábamos de que el santo oficio lo juzgaba y lo obligaba a retractarse. Mañana los babilonios desvelaban inventando la manera de escribir los números y ayer los misiles de algún imperio estaban cayendo sobre Iraq. (G.S.C.,37)
  Este fenómeno de los “anacronismos” en la trama de El Génesis… admite diversas lecturas. Puede, por ejemplo, interpretarse como alusión a un rasgo cultural típico de las naciones del área, donde conviven la carreta y el jet, el curanderismo con el laser, etc. Recordemos el estado de inocencia adánica, que García Márquez patentiza en las páginas iniciales de Cien años de soledad, respecto al “conocimiento del hielo” y los demás inventos traídos a Macondo por los gitanos. La actitud de Escoto, en ese sentido, tiende a incrementar el uso de la sátira hiperbólica y el juego temporal.
  A veces, los anacronismos suscitan otra lectura posible. Por ejemplo, cuando se narra la llegada e imposición sangrienta del colonialismo inglés, se incluyen ciertos detalles anacrónicos que, tras la broma de grueso calibre, nos muestran, en definitiva, un signo trágico: el carácter cíclico de los imperialismos, con las amputaciones y degradaciones que infligen a la cultura local. Se describe de este modo la conducta lasciva de las “damas” inglesas, que persiguen a los nativos para dar rienda suelta a su voraz apetito sexual:
 Lolgorios fáunicos escandalizaban el bosque, suitis y darlins alborotaban la floresta, acentos londinenses silbaban hasta la mañana en los pinares, cuando rastrillábamos los puchos de condones para que los niños no los soplaran. Cariba se hizo isla de putería y asimilábamos curiosas hablas del tipo menage y voyeur, propias de nobles habituados a la exquisita costumbre de hacerse los locos cuando sus mujeres les tallaban cuernos. (G.S.C., 50)
  Más allá de la ficción hilarante y disparatada, la trama, insistimos, va mostrando el panorama histórico-cultural de la región caribeña, a la que (volvemos a auxiliarnos de Peso del Caribe…) el escritor juzga como una “polenta humana en permanente ebullición y cambio, un espacio en constante transición, tráfico de influjos e influencias, cuando no de expresiones directas o sutiles de los más grandes imperios del orbe durante todas las épocas….” (P.C., 25)
  Cuando Escoto, en el ensayo, caracteriza los rasgos esenciales de la cultura caribeña, establece algunos parámetros fácilmente reconocibles en la temática de la novela. Habla, por ejemplo, de las “típicas rebeliones en Centroamérica”, originadas en un “fervor caliente de oposición a todo régimen” (P.C., 29), a raíz de la experiencia histórica de las distintas formas de esclavitud que han abatido a la población del área. La trama abunda en referencias a ese tipo de revueltas, todas con sangrientas consecuencias.
  También habla el escritor, en Peso del Caribe…, de “una religiosidad abundantemente dispar (P.C., 29), y éste es otro aspecto resaltante en la ficción, donde se hace referencia a la práctica de los más variados cultos, por debajo de la preeminencia oficial del catolicismo en su variante más conservadora, la del Opus Dei.
  Asimismo, se desprende, de las apreciaciones de Escoto en el ensayo, la idea de que, en medio de esa gama de creencias, juegan un papel destacado, en la visión del mundo, los “elementos originarios de las profundas vivencias de la practicidad indígena local” (P.C., 29). Esto es evidente en El Génesis…, donde se pone de relieve la tendencia de la población de la isla a abordar el mundo desde la perspectiva de la conciencia mítica. La vida es gobernada por sueños y visiones:
  …sus habitantes habíamos aprendido, a fuerza de soliloquio, a navegar en el tránsito enmarañado de los sueños para compartir por la mañana las premoniciones nocturnas como si fuesen verdad, pues nada sustancial acontecía sin que lo percibiéramos mientras desguarnecíamos dormidos. (G.S.C., 41)
  Otro rasgo característico de los caribeños que menciona Escoto en Peso del Caribe…es “una inclinación preferente hacia la sensualidad que a la meditación intelectual” (P.C., 28). Esto se hace patente en la fuerte carga de erotismo desenfrenado que cubre muchas páginas de la novela.
  El ensayo alude, además, citando fuentes documentales, al mestizo criollo como explotado y a la vez explotador (P.C., 28). La novela presenta una visión muy crítica de este componente ambiguo de la “polenta humana” caribeña, al que el narrador define como “cancro de nuestra propia carne” (G.S.C., 162).
  Todos estos contenidos, que hemos enfocado aquí de un modo muy panorámico, se expresan en un lenguaje que se corresponde con esa tendencia general a fundir el ludismo y la referencialidad. A veces, la prosa nos impresiona como un puro artefacto verbal con el que el autor juega antojadizamente, siguiendo determinada línea melódica:
  …al mirar que la mirábamos con la mirada con que la estábamos mirando se abstuvo y sólo nos miró con desolación. (G.S.C., 129)
  Pero, generalmente, el juego lingüístico resulta claramente satírico:
Monseñor Nobando de Vita era célibe por escogencia, incompetencia, inapetencia, abstinencia e impotencia. (G.S.C., 131)
  La comicidad verbal –importante para crear el tono de farsa que campea en el texto- se nutre de los más variados registros, como en este diálogo que involucra citas de conocidas canciones populares de orígenes culturalmente contrapuestos:
  “El cielo se está cayendo” insistió Recamier procurando contener el deslizamiento de Josué Jerusalem.
“Let it be” ensayó ella un ingles británico que pronunció como ciclista galesa. (G.S.C., 153)
  La esencia tragicómica del texto se hace evidente en el capítulo titulado, precisamente, “El cielo se está cayendo”, en el que los personajes principales, huyendo de una matanza emprendida por las autoridades insulares, se encuentran con un espectáculo auténticamente dantesco, en cuya descripción se reitera obsesivamente, como espeluznante leit-motiv, la palabra “sangre”. Citamos sólo el principio:
  Sangre, había sangre por todas partes. Sangre pronta a cuajarse como lácteo vital.
Sangre que empezaba a oxidarse con delgado esplendor mate y proseguía derramándose a impulsos, como descompensada de un hígado gigante, sangre de linfocitos aráctiles en camino a pudrirse y fraguar la plasta, torta o delirio de moscas y canes, sangre de presencia inesperada, estera de flogisto y estupe- facción, sangre desconocida y anónima, curtida, vertida, incombustible sangre que cristalizaba al sol. Tanta era la sangre allí expuesta que debía provenir de un mártir ciclópeo o de una legión de soñadores. (G.S.C., 123-124)
  Pero ese tono de horror cede paso, en fuerte anticlímax, a un relax humorístico, al encontrarse los fugitivos con un grupo de hampones que se expresan en su cómica jerga o “caliche”. Este pasaje (pp. 125 a 129) nos recuerda aquel cuento de Escoto titulado “Diálogo en la casa de las siete suelas” (de La balada del herido pájaro). El autor parece establecer, así, un puente intertextual, con la complicidad de sus lectores.
  Para concluir, recalcamos que ésta es una aproximación muy general al texto, como una ojeada panorámica que busca enmarcar la novela en la poética narrativa de Escoto. Otros analistas contribuirán sin duda, “con mejor pluma”, a desmenuzar los múltiples aspectos que la configuran como un eslabón importante de la obra de este autor esencial en el panorama de la narrativa centroamericana contemporánea.
  Notas
(1) Julio Escoto, El Génesis en Santa Cariba. Honduras, Centro Editorial, 2006. (Todas las citas del texto corresponden a esta edición, que identificamos como G.S.C.)
(2) Cfr. Mario Gallardo. Identidad e historia en Julio Escoto. Revista CriticArte. San Pedro Sula, Junio 2006, pp. 4-5.
(3) Karl Kohut y Werner Mackenbach (eds.). Literaturas centroamericanas hoy. Desde la dolorosa cintura de América. Frankfurt/Main-Madrid. Vervuertverleg-Iberoamericana, 2005. (Todas las citas del ensayo corresponden a este libro. La fuente es identificada como P.C.)
(4) Passim Mijail Bajtin. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais. Madrid, Alianza Editorial, 2003.
(5) Véase esta muestra mínima de asociaciones sugeridas por algunos nombres de personajes: Chepito Martí (José Martí), Salvador Lejano (Salvador Allende), Monseñor Nobando (Monse- ñor Obando) , Alfonsina Mucha (Alfonso Mucha y Alfonsina Storni), coronel Diógenes Arellano (general López Arellano), comandante general Alvergue (lleva el apellido de la esposa del autor). También se incluyen referencias humorísticas directas a varios escritores contemporáneos, como el uruguayo Mario Benedetti, el hondureño Oscar Acosta y el nicaragüense Lizandro Chávez Alfaro (todos en la página 54).

San Pedro S
ula, 17 de septiembre de 2006